sábado, 20 de septiembre de 2008

España arenga a sus embajadores

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, recibió el pasado lunes 8 de septiembre a los 130 diplomáticos españoles con misión en el extranjero que participaron en la V Conferencia de Embajadores, encuentro que se celebra de forma bianual y que el Ministerio de Exteriores convoca como foro de encuentro y de discusión de los temas más importantes que afectan a la política exterior española, y los propios del funcionamiento regular de los servicios diplomáticos y consulares.

El eslogan que ha presidido el encuentro de este año era 'Diplomacia Pública y Política Exterior': un tema novedoso en su formulación, pero ni mucho menos en su contenido, que se encontraba entre las prioridades de la política exterior que estableció Zapatero en su discurso del pasado 16 de junio en el Museo del Prado. Así pues, no es de extrañar que la alocución que les dirigiera en su visita al Palacio de la Moncloa incluyera este tema, pero formulado de la siguiente forma: les recordó que sobre sus espaldas descansaba parte de la responsabilidad de que España fuera percibida como una economía fuerte y digna de confianza:
Vuestra tarea es muy importante para mantener la confianza en el modelo económico español y, de manera singular, en determinados ámbitos de opinión donde de manera insistente se establecen valoraciones, a mi juicio, demasiado críticas con nuestra fortaleza económica.
En la mente de muchos estaba la información que había publicado días atrás el diario británico Financial Times (ver post del 5 de septiembre), que no había sido sino el último de una larga lista de artículos en la prensa extranjera sobre la precaria situación económica española. Así, la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, apostillaría también ante los representantes diplomáticos españoles:
(Os pido) que os esforcéis en mantener y generar confianza en nuestro país, en nuestra capacidad y nuestros recursos para salir reforzados de esta situación.

A continuación, el vicepresidente y ministro de Economía, Pedro Solbes, instruyó a los embajadores sobre los datos concretos de la situación económica, entre ellos la existencia de un déficit exterior que supone el 10 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) y que sólo puede cubrirse con financiación en el extranjero, para lo cual es imprescindible la confianza en nuestro país. Como respuesta al polémico artículo , Solbes contó a los diplomáticos que había enviado al rotativo briánico uno suyo tratando de explicar la situación, y que finalmente se publicaría el día 10:

El largo periodo de fuerte crecimiento ha traído cambios que han convertido a España en una economía moderna, competitiva y globalmente integrada. Estos cambios estructurales están ahí para permanecer. Ciertamente, está en marcha un serio ajuste y la economía seguirá estando débil hasta el próximo año. Afortunadamente, hay margen de maniobra. Estamos convencidos de que en 2010 nuestra economía entrará en un nuevo periodo de fuerte crecimiento sostenible beneficiándose de nuestra transformación estructural.
Sin embargo, cuando todas estas manifestaciones estaban en las páginas de la prensa, el presidente Zapatero comparecía al día siguiente en el Congreso de los Diputados para explicar la crisis económica. La casualidad, o la mala suerte, hizo que mientras estaba subido al estrado, la Comisión Europea daba a conocer desde Bruselas sus previsiones económicas para el segundo semestre del año. Según estos datos, España estaría ya entrando en crecimiento negativo: esto es, en recesión.

Hay una cierta tendencia a creer que la comunicación, por tiempo ilimitado, puede discurrir ajena a la realidad que comunica; que el mundo de las percepciones es tan voluble que uno puede controlar el sentido de la opinión según los intereses que persiga en cada caso. Puede que a corto plazo sea así, pero tarde o temprano, y más en el mundo interconectado de hoy, el "gap" termina por revelarse y se contrae el gran cáncer que termina con cualquier política de comunicación: la crisis de credibilidad.

Es sorprendente, pero a pesar de la experiencia reciente (Enron, armas de destrucción masiva de Irak, crisis inmobiliaria) políticos y directivos de empresa siguen actuando con la testaruda ingenuidad de que la comunicación de sus entidades va por un lado, y sus actuaciones y decisiones, por otro. Si en algún momento se produce alguna información negativa, arguyen sorprendidos que el problema es sólo de comunicación.

Así aparecen ante nuestras narices personajes asombrosos, como ese portavoz, experto en comunicación o no, que para tranquilizarnos nos dice eso de "quiero lanzar un mensaje de tranquilidad", como si el hecho de pronunciar semejante tautología conjurara de por sí un estado negativo de opinión, sin pararse a pensar que, si de verdad quiere tranquilizarnos, debe empezar por hacer cosas que nos tranquilicen y, de paso, contarlas.

Me temo que el nuevo cometido de los embajadores no va a ser muy fácil. Las palabras de los diplomáticos españoles corren el riesgo de quedar desmentidas por las noticias que vengan de España. Si el Gobierno quiere ayudar a sus representantes en el extranjero, debería tener en cuenta que todo lo que diga y haga de puertas adentro puede ser malentendido fuera. Esta es la tiranía de la globalización informativa. En la vida informativa de las instituciones políticas, ya casi no es posible segmentar ningún mensaje. Hoy casi todos los medios tienen alcance global, gracias a la televisión via satélite y a internet.

La crisis económica ha sido uno de ellos. El paso del tiempo no ha hecho más que agravarlo. Hay demasiados artículos en laprensa internacional que llevan, al menos desde marzo, planteando un difícil horizonte para la economía española. Pretendiendo tranquilizar a la audiencia doméstica, se alarma a la internacional. Un ejemplo de información planteada para un público nacional pero nada pensado para uno internacional fue la entrevista concedida por el presidente Zapatero el pasado 27 de junio, a un diario como El País:

Pregunta. ¿Hay crisis o no hay crisis?

Respuesta. Como todo, es opinable, y depende de lo que entendamos por crisis. La economía crecía el año pasado por encima del 3,5% y este año va a crecer en torno al 2%. Hay un descenso acusado. (...)

P. ¿Tener como tabú la palabra crisis no da argumentos a los que dicen que el Gobierno no reconoce la situación? ¿Por qué se empeñan en no usar esa palabra?

R. Yo no me empeño en usar ni una palabra ni otra. Desde la responsabilidad del Gobierno hay que decir: uno, que hay dificultades; dos, explicar por qué, y tres, actuar con medidas, que es lo que hemos hecho desde el día de toma de posesión. Por un concepto como el de crisis habría que preguntar a los economistas, y seguramente no se pondrían de acuerdo.

P. Al margen de los economistas, en la calle el ciudadano siente que hay una crisis.

R. Lo que el ciudadano siente es que la economía va peor que hace un año. Es lo que dicen las encuestas, y es razonable porque es verdad. Pero conceptos como recesión, desaceleración o crisis pertenecen más al ámbito académico. No sé cuál es el interés por eso, pero es un tema opinable. Lo importante para el Gobierno es que tenemos unos recursos de protección y de apoyo social como no hemos tenido nunca en cobertura de desempleo, o en subida de las pensiones y de los salarios mínimos.
Acciones como esta deben llevar a la reflexión. El Gobierno va a crear una Comisión de Diplomacia Pública que le ayude a definir los aspectos esenciales de una política de comunicación exterior eficaz. Este es, desde luego, uno de ellos.

Enlaces

  • Apóstoles de la salud económica de España (El País)
  • Zapatero insta a los embajadores a vender que la economía española es fuerte (ABC)
  • Recession to hit Germany, UK and Spain (Financial Times)
Foto: Antonio Heredia, en elmundo.es

1 comentario:

Sölrac II dijo...

Estimado Felipe,
Me ha encantado tu artículo y tu blog. Como hijo de diplomático y apasionado de las relaciones internacionales te doy mi más sincera enhorabuena.
Un saludo,
Carlos