miércoles, 26 de septiembre de 2007

Pavarotti goes Global

Un mes después de la muerte del famoso tenor, el mundo recordará su figura a través de una iniciativa presentada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia. A través de la red de sus más de 90 sedes, el Instituto Italiano de la Cultura ha organizado diversos actos que van desde la proyección de algunas de sus óperas, algunas en recintos al aire libre, hasta la celebración de varios conciertos en su memoria. La lista de las ciudades del mundo que acogerán estos eventos tiene un alcance verdaderamente global: Lima, Sao Paulo, Budapest, Copenhague, Lyon, Estocolmo, Montevideo, Tel Aviv, Seúl, Nueva Delhi, Estambul, Viena, Nueva York, Bucarest, Los Angeles, Damasco, Toronto.

La figura de Luciano Pavarotti no es para menos. Sin duda, a través del controvertido fenómeno de los Tres Tenores, fue un artista global que aprovechó las posibilidades que le dio la tecnología para hacer llegar su personalísimo canto a los cinco continentes. Italia ha decidido compartir su artista más global con el mundo que le admiró.

Aunque, bien es cierto, decir de Italia "su artista más global" no deja de ser una boutade. La república transalpina, si algo tiene, es un elenco de artistas completamente universales y sublimes a lo largo de la historia de la humanidad. Roma vincit. Sin ánimo de hacer comparaciones, Pavarotti sí pasará como uno de los grandes tenores del género. Sus admiradores se multiplican por doquier, como se pudo ver en el duelo por su muerte. El alcance global de este artista obliga a plantearse su influencia en términos diplomáticos. Es lo que se conoce como Diplomacia Cultural o de las Artes, parte esencial de la Diplomacia Pública.

Países como Italia, Francia o España, por poner tres ejemplos europeos, cuentan con un enorme bagaje cultural de alcance universal. Pintores, músicos, literatos... y en el caso de España, una lengua que hablan más de 600 millones de personas. Sin duda alguna, la cultura es támbién un vehículo de comunicación de la imagen de estos países. Acercarse a Luciano Pavarotti también es acercarse, de algún modo, a Italia y a su cultura.

El profesor John Brown, en su ensayo Arts Diplomacy: The Neglected Aspect of Cultural Diplomacy aborda la cuestión de la Diplomacia de las Artes desde una perspectiva modesta. Ciertamente, no se presta toda la atención que merecería esta vertiente de la Diplomacia Pública. Y pone como ejemplo el caso de los Estados Unidos de una manera bastante gráfica:
This may sound mushy to some, but as a foreign policy tool, arts diplomacy is certainly cheaper—and far better for the American image—than bombing Baghdad.
Las acciones de la Diplomacia Cultural, casi como todas las referidas a la Diplomacia Pública, tienen una débil conexión con resultados a corto plazo. No está claro que quien asista a una de las proyecciones de Pavarotti la semana que viene acabará cenando en un restaurante italiano. Pero sí habrá establecido una relación mucho más sutil y abstracta, que es la de la obra de arte y su espectador.
But for many, a work of art is a form of revelation, of illumination. Art creates powerful impressions that are often remembered forever. At the very least, arts diplomacy can make people abroad associate America with the kind of unique moments that make our lives worth living.
Brown parafrasea aquí a T. S. Eliot, que decía que el arte "hace que la vida merezca la pena". Gracias, Luciano. Gracias, Italia.

Enlaces de interés sobre Diplomacia Cultural:
Institute for Cultural Diplomacy (EU)
Cultural Diplomacy Initiative, Center for Arts & Culture (USA)

Foto: Reuters

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