lunes, 2 de julio de 2007

El atentado de Yemen: tan lejos, tan cerca

Cuando todavía no hemos digerido que terroristas yihadistas planeaban atentar contra una discoteca londinense con 1.400 personas en su interior, se ha producido hoy una terrible noticia: el asesinato de nueve turistas, siete de ellos españoles, en Yemen, tras impactar su caravana con un coche suicida cargado de explosivos (El Mundo, BBC, Al Jazeera).

El fenómeno terrorista tiene estas paradojas. A pesar de que los atentados de Londres resultaran afortunadamente fallidos, desde un punto de vista propagandístico han conseguido parte de sus objetivos: que la amenaza perviva en las mentes de los occidentales y sobrevuele sus vidas cotidianas.

En Yemen, Al Qaeda ha conseguido su objetivo mortal y también, su doble objetivo propagandístico: mandar un mensaje a las autoridades yemeníes, con un atentado que a buen seguro tendrá consecuencias sobre el turismo y la economía de este país, y también a Occidente, renovando la amenaza, tantas veces proferida, de que sus ciudadanos, a pesar de su bienestar y sus ejércitos, nunca vivirán seguros.

En pocos días, hemos asistido a una imagen muy práctica de lo que significa y en lo que consiste la nueva amenaza del terrorismo global. Acciones perpetradas por grupos que nunca se han visto entre ellos, pero que comparten un objetivo común. Acciones que, en suelo occidental, han empezado a ser ejecutadas por nacionales de los propios países, como los ocurridos en Londres en 2005 y los que se habían preparado para este pasado fin de semana. Y acciones que, en el espejo de los medios de comunicación internacionales, aparecen como una cadena de recordatorios de que nuestras democracias no están, en absoluto, seguras. Y los regímenes de los países musulmanes como Yemen, o Egipto, o Arabia Saudí, tampoco.

En España, un comunicado reciente del grupo islamista Ansar al-Islam, que ha publicado hoy MEMRI (Middle East Media Research Institute), nos ha vuelto a poner a medio camino en el planteamiento de los objetivos de la yihad global planteada por Al Qaeda. Es decir, que si nos atenemos al estado de la amenaza yihadista tal y como está planteada a día de hoy, España es objetivo por ser un país occidental, y también, por haber sido un día territorio del Islam. No hay que insistir mucho en que esta último tipo de amenaza no pesa sobre muchos de nuestros aliados occidentales.

Hace unos meses fue Al Qaeda del Magreb Islámico, nuevo nombre adoptado por el argelino Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, y ahora ha sido el autodenominado Ansar al-Islam en el Sáhara Musulmán. Ambos han incluido en su radio de acción a todos los países del Norte de África y, por extensión, el Al Andalus español. En este último comunicado, fechado a 27 de junio pasado, se dice expresamente (en traducción al inglés):
Our raids will not encompass just the Muslim Sahara, but will go beyond it… Al-Andalus is before our eyes, and with Allah's help we will take back the land of Islam and what was plundered from our forefathers, no matter how long ago this takes…
El comunicado venía acompañado de un vídeo que, entre sus imágenes, incluía el mapa que encabeza este post, que habla por sí solo. Al Qaeda se revela como el elemento más amenazador para nuestra seguridad de las próximas décadas.

Foto: MEMRI blog

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