lunes, 16 de julio de 2007

Agricultores de Almería contra un documental financiado por Marruecos

No quedan nada bien los agricultores almerienses que aparecen en el trailer de este documental. Estrenado ya en toda Europa, el pasado 24 de mayo, fue emitido por la cadena francesa Arte. En él pueden verse las insalubres condiciones en las que viven los numerosos trabajadores marroquíes que trabajan en el campo de El Ejido. ¿Libelo o realidad?

El Ejido. La loi du profit (La ley del beneficio) es un documental producido por Francia, Bélgica y Marruecos. Dirigido por el realizador marroquí Jawad Rhalib, cuenta con una financiación importante de la Fundación Hassan II, dedicada al apoyo de los nacionales que viven fuera de Marruecos.



El sindicato de aricultores COAG en Almería ha trasladado su protesta a la Subdelegación del Gobierno de aquella localidad, instándole a que tome cartas en el asunto. Detrás de este documental adivinan los agricultores la larga mano de muchos lobbys que compiten con el campo almeriense.
Como no adoptemos medidas urgentes, Almería va a acabar perdiendo su posición de privilegio en el mercado que tanto esfuerzo y sudor ha costado a los productores almerienses. Estas campañas están afectando gravemente a la imagen de las frutas y hortalizas almerienses en los mercados comunitarios que están echando a perder años de duro trabajo.
Ignoro la deriva que va a llevar este tema, pero su aparición pone de relieve una cierta falta de información y análisis en nuestra administración sobre el efecto que tienen en nuestra imagen exterior este tipo de fenómenos. España siempre ha gozado de una buena imagen, soportada por ese atávico sentido optimista y festivo que se nos atribuye a los españoles fuera de nuestras fronteras. Excelente imagen para un país que vive del turismo. Pero nuestro crecimiento, el llamado "milagro español", nos está situando en una posición menos "ingenua". Ya somos serios competidores de potencias muy consolidadas y empezamos a conocer los efectos de nuestro cambio de estatus, como lo está siendo, sin duda alguna, la inmigración.

¿Exteriores, Presidencia, Agricultura? ¿Quién debe hacerse cargo de esta cuestión? Lo procupante es que no hubiéramos reparado en ello hasta que los agricultores han puesto el grito en el cielo. ¿Quién está al tanto de lo que se dice de nosotros por ahí? No solo en los periódicos, en la radio, en la TV. También en el cine. Una política de diplomacia pública, al fin y al cabo, que debería concitar los esfuerzsos de todos aquellos que tienen contacto con población extranjera; multinacionales, sí, pero también los empresarios agrarios o de la construcción que emplean a numerosos nacionales de otros países.

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