viernes, 18 de mayo de 2007

Pervertir los medios

The correct role for intelligence is to help formulate policy. But in this environment, intelligence is often used as an instrument to justify actions, a way to support steps that have already been decided upon.
Esta afirmación del periodista italiano de La Reppublica, Carlo Bonini, realizada al think tank suizo sobre temas de seguridad ISN, me recuerda la cantidad de ocasiones en que la política pervierte la finalidad de los medios de que dispone, arriesgándose a cometer errores que, a la larga, pueden pagarse muy caros.

Bonini lo decía a propósito de los documentos de Níger en los que se relacionaba a Iraq con la adquisición de uranio y que servirían al presidente Bush como argumento adicional en el Discurso sobre el Estado de la Unión de 2003 para justificar la intervención militar en aquel país. Mentira o equivocación, lo cierto es que aquella información provenía de sus aliados británicos, quienes a su vez lo recibieron del gobierno italiano.

El SISME, el servicio italiano de inteligencia, se hizo con aquellos documentos a través del ex agente secreto Rocco Martino, que se los vendió a sus antiguos jefes como si fueran fiables. La verdad es que, como cuentan Carlo Bonini y su colega Giuseppe D'Avanzo en Collusion: International Espionage and the War on Terror, la historía comenzaría nueve meses antes del 11-S con un inocente robo en la sede de la Embajada de Níger en Roma. Aprovechando la ausencia de los funcionarios africanos, los ladrones se hicieron con papel oficial, el mismo que luego utilizaría supuestamente el ex agente Martino para pergeñar una documentación con la que sacar un dinero a sus antiguos compañeros.

Nadie, ni el SISME, ni el MI6, ni la CIA, comprobaron la fiabilidad de la información. Todos la asumieron como válida porque se ajustaba perfectamente a las necesidades de argumentación en la tarea de comunicar y justificar una decisión como la invasión de Iraq ante la opinión publica internacional. Las consecuencias son de todos conocidas.

Este es un ejemplo más de la mala utilización de los medios que tienen a su alcance los gobiernos para algo tan intangible como la toma de decisiones. La inteligencia, que es tanto mejor cuanto esa información es fiable, está referida a asuntos sensibles y nadie sabe que la tenemos, es uno de esos medios. Otro, por poner un ejemplo, son las encuestas de opinión. Muchas de ellas se hacen con la vista puesta en su utilización con los medios de comunicación, de manera que sus resultados aparecen deliberadamente adulterados y sesgados para que influyan en el comportamiento electoral del público. Muy pocos están interesados en utilizar las encuestas como fuente de información para tomar decisiones en cómo comunicar mejor determinadas decisiones o propuestas electorales.

La consecuencia de esta mala utilización es una pérdida de credibilidad. Los servicios de inteligencia manejan información falsa y las encuestas que conocemos no aciertan ni de broma cuando conocemos los resultados electorales. Y en vez de revisar nuestra práctica política, decidimos matar al mensajero; sin darnos cuenta que las mejores decisiones se basan en manejar la mejor información.

Foto: cryptome.org