viernes, 17 de noviembre de 2006

Karen Hughes contesta a The Washington Post

Ayer, 16 de noviembre, Karen Hughes envió una carta al editor de The Washington Post para hacer algunas precisiones sobre la información que publicó el pasado 8 de noviembre y que fue objeto de comentario en este blog (Las normas de Karen, 9 de noviembre). En ella se hacía referencia, en exclusiva, a un memorándum enviado por la subsecretaria de Estado a todo el cuerpo diplomático de los Estados Unidos sobre cómo gestionar sus intervenciones ante los medios de comunicación.

La subsecretaria muestra su desacuerdo en la orientación de la información, donde se incluían testimonios de psicólogos profesionales con el fin de sacar alguna conclusión sobre qué hay detrás de unas instrucciones tan minuciosas y detalladas; qué personalidad se esconde detrás de un memorandum que deja poca libertad de actuación.

Para este blog, lo realmente interesante era el contenido del memo. Nos revelaba mucha información sobre cómo abordaba el Departamento de Estado una tarea tan ardua como la de coordinar el mensaje que sale cada día de sus múltiples portavoces repartidos por todo el mundo. Parece que el memo fue enviado hace un año, así que no estaría en relación con el incidente ocurrido en Oriente Medio con uno de sus diplomáticos, tal y como se interpretó desde este blog. Pero quizá lo grave fue que este incidente ocurrió a pesar de haberse enviado con anterioridad el memorándum.

Preparar a cualquiera para relacionarse con los medios de comunicación es una tarea siempre inacabada, que no termina nunca. No tomarse en serio este cometido o, como suele ocurrir en la mayoría de los casos, conducirse con arrogancia y falta de humildad en su desempeño, se pagan normalmente con un tremendo fiasco. Por eso Karen, como se señaló entonces, va a tener un enorme desafío en este ámbito.

Éste es el texto íntegro de la carta enviada al periódico:

The memorandum that was the subject of "Karen's Rules on Diplomacy: Talk to the Media -- if You Dare" [Federal Page, Nov. 8] was originally distributed more than a year ago and is having its intended effect of freeing U.S. ambassadors to engage with the media around the world. It's disappointing that neither The Post nor the organizational psychologists it consulted bothered to check with the State Department before publishing the article. If you had, you would have learned that these guidelines empower our ambassadors rather than restrict them.

When I arrived at the State Department and met with ambassadors last year, many told me that they felt they were not allowed to speak on the record to the media unless the interview was "pre-cleared" by Washington. While this perception was not entirely accurate, many ambassadors hesitated to speak on the record without specific permission. Given time differences and journalists' daily deadlines, that meant too many ambassadors did not regularly engage with the media. Yet it seemed to me, and to Secretary of State Condoleezza Rice, that if we trusted our ambassadors to represent our country overseas, we should also trust them to use good judgment in speaking to the media about U.S. policies.

As I began encouraging ambassadors to engage more vigorously with media, they requested clear guidelines. The resulting rules cited by The Post have been applauded by our missions abroad; in fact, they were reissued at the request of public affairs officers because many ambassadors are new.

We have dramatically increased the appearances by our ambassadors on media outlets around the world. This expanded engagement is good for our country.

KAREN HUGHES
Undersecretary of State for Public Diplomacy and Public Affairs
Washington

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